¡TANTO POR RECORDAR EL 25 DE DICIEMBRE!
Sí, definitivamente las efemérides lo confirman. Guía para sobrevivir en tiempos de pseudociencia, vuelta al oscurantismo y zafarranchos cotidianos, desde un punto de vista naturalista, escéptico y un tanto cínico.
Sí, definitivamente las efemérides lo confirman. 
Etiquetas: astrología, astronomía, Ciencia, espacio, Mitos, Mitotes

Sí, ya sé que el título sonó a encabezado de la "Alarma!" y en México no hay muchos que sepan de quién demonios hablo. Pero no podía dejar de mencionar a uno de los pocos bastiones de escepticismo y pensamiento racional que nos quedan en el planeta.
Desde este blog envío mis mejores deseos (que no oraciones, capaz que me patee cuando se ponga en pie) para que JAMES RANDI se recupere satisfactoria y completamente de la operación de bypass a la que fue sometido ayer jueves. Según los últimos reportes de su sitio web JREF (http://www.randi.org), se está recuperando y se encuentra estable. Y no fue ningún milagro, sino una intervención quirúrgica a tiempo, practicada por cirujanos que saben lo que están haciendo, basados en el estudio científico de procedimientos probados, etc... Ya me entendieron, ¿verdad? :)
La James Randi Educational Foundation es una de mis visitas obligadas cada fin de semana en internet para revisar los agudos y certeros comentarios de Randi acerca de tantas vaciladas que hace y se deja hacer la gente en este mundo. Su boletín SWIFT, actualizado cada viernes, es una delicia para todo aquel que se precie de pensar las cosas antes de creerlas nomás porque sí (y luego no las crees, claro). Sus palabras fueron una gran inspiración para que yo decidiera publicar este blog, que aunque pequeño y no muy popular que digamos, intenta poner un granito de arena en la cubeta de los que tratamos de echar algo de pensamiento crítico al inmenso océano de la credulidad, la superstición y la pseudociencia...
Se fue Asimov, nos dejó Sagan... y ya nos quedan pocos así. Randi es uno de ellos, y esperamos tenerlo muchos años más con nosotros.
JJ
P.S.: ¿Habría pronosticado esto Sylvia Browne?? Le hubiéramos preguntado a Amira, o mejor aún, a la nueva gran estrella de la adivinación (¿o se dice adivinanza?) de la televisión mexicana, ¡MISHANTI!! Naaah, no pagaría 40 varos el minuto para verla revolver un plato de agua sucia con una piedra, y me pregunte si no "conozco a alguien con la letra J". Un momento... ¿NO SERÉ YO? ¿O JAMES (RANDI)? ¿O acaso... JAIMITO MAUSSÁN??
Etiquetas: Ciencia, escepticismo, Síquicos

En marzo de 2004, cuando los pilotos a bordo de la nave Merlín C de la Fuerza Aérea Mexicana detectaron con infrarrojo unas bolas luminosas que se movían a gran velocidad en su campo visual, efectivamente estaban viendo unos ovnis. La palabra “ovni” no equivale a decir “nave extraterrestre”: un ovni es, literalmente, cualquier objeto volador del que se desconoce su naturaleza, y eso incluye los objetos a los que posteriormente se les encuentra una explicación lógica o identificación plena: globos meteorológicos, aves en formación migratoria, nubes de formas peculiares, reflejos luminosos en la lente de la cámara… o el tapón de un neumático sostenido por un cómplice con hilo de pescar.
Lo sorprendente, más que las luces en sí, fue que el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Ricardo Clemente Vega, haya entregado el vídeo para su “análisis” al periodista Jaime Maussán, conocido “ufólogo” mexicano, quien (oh, sorpresa) inmediatamente concluyó que se trataba de naves extraterrestres. Fue la primera vez en la historia que la Fuerza Aérea compartía públicamente una información considerada privada y exclusiva del Ejército. No queda claro si la Sedena consideró o no el asunto como de seguridad nacional, porque uno se pregunta si en ese caso hubiera consultado con científicos de verdad, como los de la UNAM, quienes en esos momentos estaban maravillados con las posibles explicaciones físicas del fenómeno que acababan de ver en la televisión, y muy probablemente sin atender a las predecibles conclusiones espurias del Sr. Maussán.
La Sedena se negó al principio a entregar el vídeo y otros datos a los científicos de la UNAM, argumentando que “la información solicitada era clasificada”, lo que habrá hecho alzar la ceja a más de uno, si ya Maussán tenía en su poder el material para “analizarlo”, e inclusive estaba por salir una “entrevista exclusiva” donde revela “más secretos de los ovnis” a... Teleguía, una revista de espectáculos. ¿Qué sugiere eso acerca del criterio que la Sedena utiliza para el intercambio de información clasificada? ¿Y del tipo de revistas (y de lectores) que dedican su atención a asuntos de esa clase y con ese enfoque? Los científicos, por su parte, ofrecieron diversas interpretaciones del fenómeno sin recurrir a explicaciones sobrenaturales. Una hipótesis fue que se trataba de CENTELLAS, y el artículo respectivo las describía como “descargas eléctricas autocontenidas dentro de un gas ionizado conocido como plasma, que puede circular constantemente y se produce cuando la atmósfera está, precisamente, electrificada. Es por eso que se crean esferas en las que circula la energía”.
No sorprende que semejante lenguaje científico desanime a muchos a considerar siquiera leer completo el párrafo anterior. Pero tal definición describe el fenómeno de las centellas de un modo que, sin contradecir las leyes conocidas de la naturaleza, se acerca muy posiblemente a la verdadera causa de las extrañas luces. Si existe al menos una explicación natural probable (cuando no muchas), ¿por qué recurrir a una explicación extraordinaria?
Parafraseando a Sagan, ¿por qué es más fácil creer una aseveración asombrosa si no se cuenta con una prueba al menos igualmente asombrosa? ¿Por qué basta un vídeo o fotografía borrosos con manchas y luces irreconocibles para concluir que son naves espaciales? Un gran número de las supuestas “pruebas” de visitas extraterrestres han sido desenmascaradas como falsificaciones. ¿Eso no resta credibilidad al llamado “fenómeno ovni"? Parece que no: las explicaciones prosaicas, razonables y comunes no significan nada para los creyentes en el “fenómeno ovni” porque no les provocan emoción ni asombro, tan habituados como están al tono sensacionalista de gran parte de los medios de comunicación. No conciben que el universo sea menos sorprendente de lo que la pseudociencia les presenta. Parecen ignorar que la naturaleza puede ser más asombrosa en sí misma y en sus fenómenos que las historias sobre ovnis y seres extraterrestres. Las centellas son un fenómeno natural poco común y tan impresionante para los científicos como puede serlo un géiser para quien ve uno por primera vez.
Por lo general, estos vídeos y fotografías son considerados por los ufólogos y sus seguidores como la evidencia más clara de que nos visitan seres extraterrestres, aunque ninguna de esas cámaras ha estado lo suficientemente cerca del objeto como para que alguien esté seguro de que realmente sea lo que alegan. Así, ante la incertidumbre y la óptica disminuida, nada más quedan la diversidad de interpretaciones y el beneficio de la duda, que les dan chamba y pingües dividendos a pseudocientíficos y charlatanes que se ganan la vida escribiendo libros y dando conferencias sobre el “fenómeno ovni” a audiencias más bien crédulas, que no parecen poseer el saludable rasero escéptico o crítico necesarios para al menos preguntarse si no les estarán tomando el pelo.
Luego, no extraña que los científicos sigan haciendo intentos serios por buscar vida inteligente, pero allá afuera...
Etiquetas: Ciencia, espacio, Extraterrestres, Mitos, Ovnilogía, Pseudociencia
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